Fibra Óptica, la nueva apuesta de futuro frente al ADSL

No hay que ser muy listo para darse cuenta de que las diferentes compañías proveedoras de internet están empezando a a apostar por una nueva tecnología que hasta ahora era competencia casi exclusiva de ONO: la Fibra Óptica.

De hecho si sois asiduos a las noticias y ofertas que vamos publicando en nuestro blog, seguramente ya os habréis dado cuenta por dónde van los tiros y cuál es la guerra que se está librando. Quizás la noticia más representativa sobre el tema que estamos hablando es la oferta de Movistar, “Movistar te pasa de ADSL a Fibra Óptica sin coste“, toda una declaración de principios y que a raíz de este genial artículo nos ha hecho reflexionar para escribir estas líneas que estás leyendo.

fibra optica

De hecho el movimiento de Movistar, enfocado básicamente a blindar a la mayoría de sus clientes de los productos Fusión (evitando así fugas hacia otras compañías) ha venido determinada por otro movimiento maestro, el de Vodafone comprando a ONO. De hecho, la estrategia de Vodafone al comprar a dicha empresa no ha sido otra que la de asegurarse la consolidación (por la vía rápida) del mercado de la Fibra Óptica.
Y claro, la tercera en discordia es Jazztel (actualmente tentada por una posible compra por parte de Orange) que está acelerando la implantación de su propia red de fibra óptica.

En un momento en que las ofertas de ADSL están empezando a saturar el mercado, la apertura de este nuevo nicho abre las puertas a un nuevo lanzamiento de promociones relacionadas con la Fibra Óptica aplicada a, como no, las ofertas convergentes. Y es por ello que Movistar, a través de la promoción antes descrita, ha empezado a mover ficha antes que nadie. Cambiar de ADSL a Fibra Óptica, aunque sea gratis, tiene un coste: la permanencia. Esta permanencia de un año implica pagar una penalización si el cliente desea abandonar la compañía antes del tiempo establecido. Con esta jugada Movistar se asegura mantener a la mayoría de sus clientes mucho antes de que el resto de compañías empiecen a lanzar sus ofertas y promociones orientadas a la Fibra Óptica, y con ello, la fuga de clientes de una compañía a otra que ya se produjo con el lanzamiento de las ofertas convergentes. Durante este año de margen la compañía tendrá tiempo suficiente para fidelizar a sus clientes mediante subidas graduales de velocidad, promociones, etc. Esto hace pensar que una vez cumplido el plazo serán muy pocos los clientes (sólo los insatisfechos) que marcharán para caer en brazos de otras compañías.

Pero ya sabemos que la guerra del ADSL, que pronto se tornará en la de la Fibra Óptica, no hay nada escrito, y el binomio formado por Vodafone y ONO todavía no ha dicho la última palabra y seguramente se convierta en la única empresa capaz de plantarle cara. No obstante, la envergadura de las dos compañías ahora fusionadas es tal que todavía tardaremos un tiempo en ver cómo se convierte en un gigante de las telecomunicaciones. No olvidemos que Vodafone es una de las grandes compañías de telecomunicaciones a nivel mundial, y el marketing que va asociado a todo lo que es su marca es reconocido por todos; ahora ¿os imagináis el potencial que tiene entonces la marca para vender una serie de productos de los que carecía meses atrás?

¿Y qué pasa entonces con el ADSL?

Pues ése el principal problema al que deberán enfrentarse todas las compañías que no miren a futuro. ¿Morirá el ADSL? morir es evidente que no morirá, pero la amenaza de nuevas tecnologías más rápidas como el 4G o la Fibra Óptica sí lo van a dejar herido de muerte. Evidentemente si las compañías están empezando a apostar fuerte por la ultra velocidad de la banda ancha es por algo.


Además no sólo se nota en que las compañías empiezan a tomar posiciones proteccionistas como las de Movistar, sino que empresas como Orange también están tanteando el terreno (como con la compra de Jazztel) para ver cómo pueden superar un obstáculo que empieza a ser infranqueable para las pequeñas y medianas compañías. En este caso a la empresa “naranja” no le queda otro remedio que apostar por Jazztel o desembolsar cerca de tres mil millones de euros para montarse su propia red de fibra óptica si no quiere quedarse fuera del mercado.

Lo que es cierto es que el reloj va en una acelerada cuenta atrás y que dentro de poco habrá 20 millones de hogares en España dispuestos a escuchar ofertas relacionadas con la banda ancha, y no menos cierto es que las empresas que pierdan este tren se verán enormemente perjudicadas, algo que evidentemente se verá reflejado en sus cuentas de resultados.

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